En una jugada que tomó por sorpresa al propio kirchnerismo, el bloque de José Mayans votó junto a La Libertad Avanza para congelar el decreto de Victoria Villarruel. La interna del PJ estalló tras negarle la participación remota a la senadora mendocina.
El Senado vivió una jornada de alto voltaje político con un acuerdo impensado en el recinto. El interbloque peronista acompañó de forma unánime una moción presentada por Patricia Bullrich para enviar a la Comisión de Asuntos Constitucionales el debate sobre el voto remoto de Anabel Fernández Sagasti, quien permanece ausente por un embarazo de riesgo.
Los claves de una votación incómoda
La maniobra desactivó el decreto emitido por Victoria Villarruel y expuso profundas grietas dentro de la oposición:
- Moción consensuada: La bancada liderada por José Mayans aceptó enterrar la discusión en comisiones y eligió votar a mano alzada para evitar dejar un registro individual en el sistema.
- Miedo al precedente: En las filas del PJ justificaron la postura al argumentar que autorizar el voto telemático sentaría un precedente riesgoso para futuras sesiones.
- El efecto contagio: En Balcarce 50 y en la propia oposición temían una “suelta de licencias”, luego de que el senador radical Flavio Fama —recién operado— intentara acogerse al mismo beneficio.
Fuego cruzado y fractura en el kirchnerismo
La resolución tomó por sorpresa al entorno de Fernández Sagasti y reavivó la interna entre La Cámpora, el sector alineado con Axel Kicillof y el peronismo de los gobernadores.
Desde el espacio de la senadora mendocina salieron con duras críticas hacia sus propios compañeros de bancada, acusándolos de actuar con “mentalidad de casta” por no sostener el reclamo. A pesar de los esfuerzos de figuras como Juliana di Tullio por encuadrar el caso dentro de los derechos de representación y salud, la conducción del bloque prefirió evitar el choque frontal y pactar con el oficialismo para cerrar el tema.