En Balcarce 50 le quitan volumen político a las aspiraciones presidenciales del exministro macrista. En el entorno de Milei leen la movida como una extorsión para retener el control de la Capital en 2027 o como un coletazo de la pelea entre los primos Macri.
El anuncio de Hernán Lacunza sobre su intención de competir por la Presidencia con el sello del PRO —y por fuera de un frente con los libertarios— encendió los radares de la rosca política, pero fue desestimado de inmediato en los despachos de la Casa Rosada. En el oficialismo aseguran que la jugada del exministro de Economía no representa una amenaza real para la reelección de Javier Milei.
Las dos hipótesis que maneja el Gobierno
Dentro de Balcarce 50 conviven dos lecturas sobre la irrupción de Lacunza en la escena electoral:
- Estrategia de extorsión por CABA: La línea dura del oficialismo sostiene que Mauricio Macri utiliza la candidatura de Lacunza para amenazar con dividir el voto de centroderecha. El objetivo de fondo sería forzar un pacto donde La Libertad Avanza (LLA) desista de dar la pelea por la Jefatura de Gobierno porteña a cambio de bajar al candidato del PRO a nivel nacional.
- Interna feroz en el partido amarillo: Otros sectores atribuyen las declaraciones del economista a la fuerte disputa territorial y de liderazgo que libran Mauricio y Jorge Macri por el control del aparato partidario.
El factor Karina y el futuro de la alianza
Aunque la división de la oferta liberal perjudicaría los planes del Presidente, en el Gobierno prima el optimismo respecto a cerrar un acuerdo electoral unificado para 2027:
- Poder de decisión: La palabra final la tendrá la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, quien hoy muestra un perfil acuerdista enfocado exclusivamente en asegurar el segundo mandato de su hermano.
- Señales de distensión: El propio Milei bajó la tensión al declarar que no tendría problemas en retomar el diálogo con Macri, reconociendo aportes del expresidente en su gestión.
- Socio clave: Pese al ruido por las candidaturas, el PRO se mantiene como el aliado legislativo fundamental del oficialismo para sostener las reformas en el Congreso.