Un pésimo cálculo político y el ocultamiento de votos en contra forzaron al Gobierno a retirar el capítulo de extranjerización de tierras en el Senado. Crecen las dudas sobre el futuro de Patricia Bullrich en la mesa chica libertaria.
El fallido intento por aprobar el capítulo de extranjerización de la tierra del proyecto de Federico Sturzenegger desató una tormenta perfecta en Balcarce 50. En la Casa Rosada acusan directamente a Patricia Bullrich de haber inflado los números del dictamen y ocultar hasta último momento la falta de apoyos en el Senado.
El falso recuento que encendió las alarmas
La crisis estalló cuando Diego Santilli comenzó a puntear la planilla de adhesiones y descubrió que las proyecciones de Bullrich no coincidían con la realidad:
- El ‘no’ de Salta: Flavia Royón le confirmó a Santilli su rechazo a la ley, desmintiendo a Bullrich, quien la contabilizaba como un voto a favor.
- Faltazos no informados: La exministra omitió avisar que el radical mendocino Rodolfo Suárez pegaría el faltazo para no votar la norma.
- Rechazo en bloque: Se sumaron los pronunciamientos en contra de Beatriz Ávila (Tucumán), impulsada por Osvaldo Jaldo, y de Julieta Corroza (Neuquén), respaldada por el gobernador Rolando Figueroa.
Rebelión entre los aliados
La insistencia de Bullrich en proyectar 37 votos garantizados generó indignación en la bancada aliada. Legisladores como Carlos “Camau” Espínola y Eduardo Vischi vieron cómo la estrategia de la senadora se caía a pedazos en pleno Salón de las Provincias. La tucumana Ávila llegó a plantarse ante la conducción del bloque con un reclamo tajante: no exponer a los aliados a un costo político alto para terminar en un empate.
Ante el inminente traspié parlamentario y el temor a una escalada de protesta social, el Ejecutivo decidió retirar el capítulo de la ley antes de la votación.
Crece el malestar en el entorno del Presidente
La jugada dejó expuesto al Presidente Javier Milei y provocó la furia de la Casa Rosada. En el entorno de Karina Milei y la mesa chica del Gobierno el malestar es total:
- Desconfianza política: Bullrich pasó de posible carta fuerte para 2027 a quedar bajo la lupa por sus desaciertos de gestión legislativa.
- Fuga de chats: Cuestionan duramente la filtración de sus discusiones privadas con la vicepresidenta Victoria Villarruel.
- Maniobra fallida: El fallido cálculo forzó a Milei a adelantar su viaje protocolar para apartar a Villarruel de un hipotético desempaque, dejando al Jefe de Estado al descubierto.